Respuesta
Para que los niños que crecen en Uruguay conserven el ruso, hay que hablarles regularmente en ruso y fomentar activamente su uso en casa. Si no se hace esto, los niños dejarán gradualmente de hablar ruso.
El entorno hispanohablante pasa rápidamente a ser el principal: la escuela, los amigos, las conversaciones cotidianas y las actividades locales llevarán al niño hacia el español. Por eso, el ruso no se conserva automáticamente por el mero hecho de que los padres sean rusohablantes.
Ayudan las reglas familiares de comunicación, la lectura, la correspondencia con familiares, las clases en ruso y el entorno cultural que los padres sostienen de manera constante. Si la familia quiere que el niño conozca la cultura rusa y hable ruso, debe convertirlo en una práctica regular, no en recordatorios ocasionales.