Respuesta directa
Aprender español después de mudarse es posible, pero requiere mucho esfuerzo. En un idioma nuevo, una persona adulta suele sentirse como un niño: sabe lo que quiere decir, pero no logra expresar lo que piensa con rapidez y precisión.
La dificultad se acentúa por la variante rioplatense del español: la pronunciación local, el vos en lugar de tú y el ritmo rápido resultan poco familiares al principio. Al mismo tiempo, no hace falta esperar a tener un nivel perfecto para empezar a desenvolverse: para tareas sencillas, un nivel A2 es suficiente, y el B1 ya reduce notablemente la dependencia de la ayuda de otras personas.
Es mejor estudiar el idioma no de manera abstracta, sino para situaciones reales: consultas médicas, alquiler, compras, banco, trámites y transporte. Con la edad, el estrés de aprender puede ser mayor, por eso son especialmente importantes las sesiones de estudio breves y regulares y los descansos después de conversaciones difíciles.