Respuesta
El IRPF, que a menudo se compara con el impuesto sobre la renta personal, se calcula según las reglas que dependen del tipo de ingreso y la situación fiscal. Para los ingresos laborales se aplica un sistema progresivo, por lo que no existe una tasa fija para todos los casos.
En referencias antiguas aparece un rango del 0 al 36 % y ejemplos de tasas para distintos niveles de ingresos mensuales. Pero el cálculo real depende de las escalas vigentes, el período, las deducciones, tener varios empleadores y otros ingresos. No conviene mezclar en una sola fórmula los ingresos laborales, los de capital, los alquileres y la actividad empresarial.
El empleador suele intervenir en la retención del impuesto sobre el salario, pero eso no siempre significa que no queden otras obligaciones. Si hay varios tipos de ingresos, un cambio de estatus o pagos del exterior, puede ser necesario un cálculo por separado. El cálculo debe hacerse no según una tasa que se haya oído, sino según la clasificación de cada ingreso.