Respuesta concreta
En los grandes complejos residenciales puede que no haya lavarropas en el apartamento: en su lugar, hay un lavadero común al que los residentes van a lavar. Por eso, la ausencia de lavarropas en el apartamento no siempre implica un problema práctico si el espacio común resulta cómodo.
Antes de alquilar, es importante averiguar dónde está exactamente el lavadero, cómo se accede, si hay que reservar turno, cuánto cuesta lavar y secar, cuál es el horario de funcionamiento y en qué estado está el equipamiento. Para una familia, esto afecta la rutina diaria más de lo que parece en el aviso.
Si el lavarropas está en el apartamento, conviene ponerlo en un ciclo corto y revisar el desagüe. Si se usa un lavadero común, hay que entender dónde secar la ropa y si secarla adentro aumenta la humedad. Así, la elección entre tener lavarropas en casa y usar un espacio común pasa a ser práctica, no meramente formal.