Respuesta
No siempre: puede que las casas no tengan los cercos continuos habituales y que los límites entre los terrenos a veces estén marcados con alambre de púas. Por eso, el aspecto de las viviendas particulares puede diferir de las expectativas de alguien acostumbrado a terrenos cerrados.
Para alquilar o comprar una casa, es importante revisar los límites reales del terreno, el acceso, el estacionamiento y los predios vecinos. Un mapa, un cerco y el uso efectivo de la tierra no siempre se interpretan de la misma manera, especialmente si el terreno es antiguo o está fuera de zonas urbanas densamente edificadas.
La ausencia de un cerco alto no indica por sí sola el nivel de seguridad o privacidad. Hay que evaluar la calle, la iluminación, las cerraduras, el acceso, la distancia a los vecinos y el uso cotidiano de la casa. Así, la presencia o ausencia de un cerco pasa a ser parte de la evaluación general de la vivienda, y no el único criterio.