Respuesta
En general, muchos recién llegados perciben a los uruguayos como personas tranquilas, amables y dispuestas a ayudar. En Montevideo, suele sentirse que se trata de una sociedad pequeña, donde las personas se conocen a través de uno o dos contactos y procuran actuar con honestidad.
Esto se manifiesta en situaciones cotidianas: los policías pueden conversar tranquilamente en la calle, los vecinos y conocidos comparten contactos, y la distancia social suele parecer menos marcada que en las grandes metrópolis. Este entorno ayuda a sobrellevar mejor los primeros meses.
No obstante, la confianza no debe reemplazar el sentido común. Conviene dejar por escrito los acuerdos sobre dinero, alquileres, reparaciones y servicios, y leer atentamente las condiciones importantes. La disposición de las personas a ayudar facilita la vida, pero no elimina la necesidad de ser prudente en los asuntos prácticos.