Respuesta
Fuera de las ciudades, hay que tener en cuenta la presencia de animales en la calzada, la mala iluminación en algunos tramos, la niebla, el viento y las reducciones inesperadas de velocidad del tránsito. Después de la lluvia, la visibilidad y la adherencia empeoran. Por la noche, el riesgo es mayor: los obstáculos se detectan más tarde y la ayuda puede estar lejos.
No manejes después de beber alcohol ni continúes el viaje si estás muy cansado. Respetá los límites de velocidad, la distancia y las señales, aunque la ruta parezca vacía. Antes de un trayecto largo, revisá los neumáticos, las luces, la reserva de combustible y el pronóstico; asegurá el teléfono y no lo sostengas en la mano.
Si aparece un animal en la carretera, reducí la velocidad sin hacer una maniobra brusca y peligrosa, y encendé las balizas si te detenés. Guardá los contactos del seguro y de los servicios de emergencia, y comunicale a una persona cercana la ruta y la hora estimada de llegada.