Respuesta directa
No solo importa la ciudadanía. Puede ser un objetivo importante, pero el país debe ser apto para la vida real en cuanto al idioma, el trabajo, el presupuesto, la salud, la escuela, los planes familiares y la disposición a integrarse. De lo contrario, el proceso se convierte en una espera costosa por un documento.
En el caso de Uruguay, la ciudadanía y el pasaporte no se obtienen en un solo paso. Antes de obtener el pasaporte hay que pasar por la mudanza, la regularización, años de residencia, la acreditación del vínculo con el país, la presentación de la solicitud, su tramitación y las actuaciones registrales. Incluso cumplir el plazo de residencia aplicable no garantiza el resultado ni elimina la necesidad de vivir en el país durante todo ese tiempo.
Por eso, conviene definir primero el objetivo: la vida permanente, la seguridad de la familia, los viajes o el estatus futuro de los hijos. Para la vida permanente, a veces basta con la residencia; para viajar, hay que revisar las normas de visado del pasaporte concreto; para los hijos, conviene examinar por separado las reglas de origen y nacimiento. Una buena elección de país resiste tanto un escenario optimista como uno prolongado.